"Les xiquetes que naixen el 21 de desembre, el dia del solstici, són fades de l'hivern que encara que vénen amb al fred omplin de profunda calidesa el cor dels seus pares"
Neus ha cumplido un año y yo con
ella he cumplido un año como madre. Me gustaría compartir con vosotros algunas
reflexiones de este año.
Como dice Laura Gutman la
maternidad para mí ha sido una crisis. Un remolino de sensaciones y
sentimientos que no siempre han sido lógicos y comprensibles. La vida me cogió
por los pies me volteó y me agitó hasta que cada una de mis partículas quedó en
otro lugar.
Tuve un embarazo fantástico,
placentero, consciente y sensible… Pero el último mes Neus no había dado la
vuelta y empezaron las tensiones. Xesco y yo nos habíamos preparado para tener
un parto natural, queríamos que fuera una experiencia vital, íntima y nuestra,
donde él participara, nos acompañara respetando al máxima los tiempos de la
pequeña. Pero al no dar la vuelta, empezó a aparecer la sombra de la cesárea.
Desde el hospital nos propusieron hacer una versión externa, cosa que fue un
dilema, ya que significaba girar a Neus sin tener en cuenta lo que ella quería
y esto iba en contra de la filosofía de embarazo que habíamos tenido. Así que lo intentamos todo antes de la
versión: moxibustión, posturas de yoga, cambiar la polaridad con imanes,
vitaminas, homeopatía. Pero llegó el día de la versión y Neus seguía boca
arriba, así que la hicimos.
Durante una hora estuvieron
presionando a Neus y mi barriga para que girara pero no lo hizo. Dolorida,
amoratada y desesperanzada volví a casa y lloré durante tres días por el parto
que no podría tener. Mi pensamiento volvía una y otra vez a las mismas
preguntas: ¿Porqué todas pueden y yo no? ¿Porqué no soy capaz? ¿Porqué a mi?
¿Por qué otras mujeres piden voluntariamente una cesárea y yo que quiero parir
no puedo? En el hospital nos propusieron hacer una cesárea programada pero
Xesco y yo decidimos esperar a ponernos de parto. Era lo único que podíamos
hacer; darle todo el tiempo que Neus necesitara y también mi cuerpo. Además yo
quería sentir contracciones, sentir la magia del momento, sentir toda la
naturaleza actuando sobre nuestros cuerpos.
El día de la fiesta de navidad
del taller (jueves) no dejé de llorar. Me sentía muy afortunada por haber
conocido a todas esas mamás… Esa misma tarde le agradecí a Neus que me hubiera
elegido como mamá y todo lo que me había hecho sentir durante el embarazo. Me
despedí de “Neus dentro de mamá” y le dije que estábamos listos y que cuando
ella eligiera la estaríamos esperando con toda la ilusión del mundo.
El domingo por la noche cené y me
preparé las cosas para ir a trabajar el lunes (todavía faltaban 5 días para
salir de cuentas) pero a las 23.30 rompí aguas en nuestra cama. No estábamos
nerviosos ni asustados, sino ilusionados y tranquilos. Cogimos el coche y
fuimos al hospital. Allí me monitorizaron, me tactaron (2 cm) y decidieron
esperar a la mañana siguiente para hacer la cesárea porque Neus no había dado
la vuelta pero no hacía falta hacer una cesárea de urgencia. Hacia la 1 de la
madrugada del lunes 21 de diciembre empezaron las contracciones.
Yo estaba contenta, había roto
aguas y tenía contracciones, habíamos esperado a que Neus y mi cuerpo eligieran
el momento e íbamos a esperar hasta la mañana siguiente para la cesárea con lo
cual le dábamos a Neus 8 horas más para que pudiese girar… yo todavía no había
perdido todas las esperanzas. Pasamos la noche entre suaves contracciones y
mimos de Xesco y la mañana siguiente también. Hacia las 11’30 el ginecólogo me
tacto (3 cm) y me dijo que en cuanto hubiera un hueco en el quirófano me harían
una cesárea ya que había tocado las nalgas de Neus en el tacto. Yo le dije que
si. Creía que estaba preparada, había roto aguas hacía 12 horas y había tenido
10 horas de contracciones (al final fueron 12), mi cuerpo se había puesto de
parto y el día 21 de diciembre me pareció un día precioso para nacer. Es el
solsticio de invierno, el día más corto del año y hacía mucho frió así que
pensé que Neus había elegido precisamente ese día para venir con nosotros al
mundo exterior.
Xesco me acompañó en todo momento,
estábamos contentos, juntos y reíamos. A las 12’45 me prepararon para la
cesárea. En el momento en que me separé de Xesco empecé a tener un miedo
terrible pero intenté seguir conectada con Neus porque pensé que ella también
tendría miedo. Le expliqué lo que pasaba y que no saldría por donde ella
pensaba sino que unos señores nos ayudarían a que saliera sin sufrir. Cuando
entré al quirófano tenía mucho miedo y le pedí a un enfermero que me diera la
mano mientras me pinchaban la anestesia. Él me la cogió y me sonrió. Luego me
acostaron mientras yo hablaba continuamente con Neus y oía de fondo de la
conversación de los médicos. Tenía mucho
frío y lo dije pero sólo me pusieron unos empapadores de papel en los brazos.
Cuando me ataron los brazos pregunté: “¿pero no me vais a dar a mi bebé?” El chico que me había cogido la mano me dijo
que no me preocupara. Empezó la cesárea y yo estuve hablando con Neus durante
todo el rato hasta que la oí llorar…. me caían las lágrimas de la emoción y
sentía mucho frío. El ginecólogo me dijo que me la traerían en un momento. El
enfermero que me había cogido la mano se acercó con Neus en los brazos
enrollada en una manta y con un gorrito y me dijo: “está muy bien ahora se va a
ir con su papá”. Yo no la pude ni tocar, sólo vi su carita y pensé que se
parecía a su abuelo. Cuando se la llevaron empecé a sentir más frío, el doctor
me preguntó como me encontraba y le dije que bien pero que tenía mucho frío….
empecé a tiritar y a encontrarme peor… empecé a marearme, tiritaba tanto que mi
pecho se levantaba de la camilla, empecé a convulsionar y a vomitar. Sentía
mucho frío y sólo quería que acabaran y entrar en calor. Supongo que mientras
estaba Neus mi cuerpo y mi mente estaban muy alerta pero cuando se fue dejé de
estar atenta a ella y me concentré en mi cuerpo en el frío en mi dolor
emocional…. La cesárea acabó relativamente rápido y me llevaron a una sala para
que se pasase la anestesia, allí estuve tres horas al principio con mucho frío
y luego mejor… la última de esas tres horas estuve esperando a que viniera un
camillero a llevarme a la habitación porque como era navidad había menos
personal.
Cuando, por fin me llevaron a la
habitación mis padres ya habían llegado y ya conocían a Neus que desde las
13’15 estaba con su papá. Nos dejaron a solas para que pudiéramos tener el
momento íntimo que nos habíamos imaginado…Por fin…. me la puse al pecho, aunque
estaba dormida, y ya se quedó conmigo durante los tres días que pasamos en el
hospital.
El trato en el hospital fue
cordial aunque pedí tres veces que me ayudaran a poner a Neus al pecho y
siempre me decían que todavía no me había subido la leche… al salir del
hospital nos dijeron que le diéramos un biberón de apoyo hasta que me subiera
la leche… Neus peso 2’750 y salió del hospital con 300 gramos menos. Llegamos a
casa el día 24 por la tarde (jueves) y hasta el día 29 no nos dieron cita en el
pediatra. Cuando la enfermera la pesó me dijo que pesaba 2’250 que había
perdido mucho peso y que era peligroso…. Esa misma noche ingresamos a Neus en
la unidad de neonatos del hospital Dr. Peset. Sólo podía verla cada tres horas
para darle el pecho y su padre sólo la veía dos veces al día. Estuvo 9 días ingresada y para
nosotros cada hora que seguía allí era un infierno porque pensábamos que debía
estar con sus padres a nuestro bracito y no en una cuna con el chupete puesto.
Al principio no tomaba nada de teta y las enfermeras me decían que no me
preocupara mucho que con biberón también se criaban bien. Yo cada vez me
preparaba psicológicamente para entrar allí, creía que era más fuerte que la
vez anterior y que ya no me podía afectar lo que me dijeran però salía
destrozada llorando y sin mi hija en brazos. Pero yo soy persistente y
conseguimos que saliera del hospital tomando solamente teta.
Neus salió el día 8 del hospital
era un viernes y creíamos que a partir de ese momento ya íbamos a estar
tranquilos. Pero la herida de mi cesárea no había dejado de dolerme. Fui al
médico de cabecera a pedir la baja y se lo comenté. Me respondió: “Acabas de
tener una cesárea que quiere…” y ni me miró la barriga. El viernes día 15
volvíamos a estar en el hospital porque me habían salido unos bultos como puños
en la herida. Me dijeron que tenía una infección interna y que me daban
antibióticos para ver si remitía pero que con el volumen que tenía seguramente
habría que abrir. No hizo falta porque el miércoles siguiente se me reabrió la
herida. Era la primera vez que salíamos de casa con Neus en el coche…. Fuimos a
Alberic a presentársela a mi abuela y cuando llegamos me miré la herida y salía
un caldo blanco (supongo que pus) en mucha cantidad. Fuimos de urgencias al
hospital de Alzira y allí una ginecóloga me abrió un poco más la herida y me
apretó bien hasta que salió todo el pus…. Y todo sin anestesia!!!
Después de eso me dejaron la
herida abierta con una mecha para que toda la infección pudiera salir y para
que se curara de dentro a afuera. Durante dos meses fui a curas día si día no.
Tuve una segunda infección esta vez más pequeña pero finalmente la herida sanó.
(Escrito dos años después) Un año
después, la semana que Neus cumplía un año se me volvió a infectar la herida.
Era sólo un punto, una infección pequeña pero yo ya lo sabía reconocer así que
fui al hospital y el doctor me explico que a veces los puntos tardan en
reabsorberse y me dio antibiótico. Yo creo que esa última infección después de
un año era para cerrar un círculo que había comenzado con la cesárea. Una
cesárea que yo no quería, que mi cuerpo rechazaba y que tardé mucho en
asimilar. La última infección cerró definitivamente la herida física y
emocional, acabó un ciclo y completó un círculo.
"El petit somriu, es
diu Aniol i li agraden les llargues nits de tardor
Amb aquestes
paraules Xesco va anunciar l’arribada del nostre segon fill el dia 4 de
desembre a les 6:40 al menjador de casa nostra. Ara m’agradaria compartir com
va ser el camí que ens dugué a aquest moment.
Dies abans del
naixement d’Aniol havia tingut contraccions indolores una mica molestes que
però en un parell d’horetes se’m passaven així que no els feia massa cas. El
dia 1 de desembre cap a les set de la vesprada, els nostres amics Sergi i Cris
ens informaren de què pensaven que estaven de part. No m’ho podia creure, si
aquell mateix matí ens havíem vist.... si a Martí encara li faltaven cinc dies
per a la data prevista.... estava tan emocionada, tan contenta. Cris i jo
havíem tingut un embaràs paral·lel i em sentia molt unida a ella així que que
Martí vinguera ja significava que també l’arribada d’Aniol estava a prop (feia
tres dies de la nostra data probable del part). Crec que la mateixa emoció va
fer que les contraccions foren una mica més fortes i duraren fins el matí del
diumenge quan saberem que Martí ja havia nascut. Recorde que vaig pensar: ja en
tenim un ací!. A la nit tornaren a aparèixer fins el matí del dilluns quan
havíem d’anar a Manises per a monitors.
Jo estava contenta
perquè pensava que el procés havia començat o que estàvem per bon camí però
quan em va tocar la visita al ginecòleg vaig veure que era la ginecòloga que ja
feia més de dos setmanes volia induir-me el part. jo li vaig dir que tenia
contraccions no massa fortes cada 10 o 15 minuts i em va dir que volia fer-me
un tacte. Em va dir que estava favorable i que li deixara separar les membranes
per a que el xiquet recolzara millor el
cap i per a veure si em posava de part. jo vaig dubtar però no vaig ser prou
rotunda i ella ja tenia la mà dins al tres segons li vaig dir que parara però
jo ja estava profundament trista. Quan vaig eixir d’allí estava feta pols... li
ho vaig contar a Xesco i ell em va preguntar: no has sabut dir-li que no? Se’m
va caure el món als peus. Aniol era el meu fillet que encara estava a la
panxeta, es suposava que jo l’havia de protegir i cuidar... i jo no havia sabut
dir-li que no a la ginecòloga. Solament volia arribar a ma casa i oblidar-me
d’ella i de la seua mà que encara notava a dins.
En arribar a casa
vaig plorar molt i vaig descarregar la meua ràbia. Xesco m’abraçava al nostre
llit i em tocava el cap. Li vaig demanar disculpes a Aniol i li vaig dir que
ens anàvem a posar de part perquè ell i jo ho havíem decidit i érem un equip i
no pel que havia fer la ginecòloga. No volia permetre-li eixe privilegi.
Aquella vesprada
vingué Teresa, la comare que havíem buscat per a que ens acompanyara en la
dilatació a casa abans d’anar a l’hospital. Jo tenia una cesària prèvia de Neus
i no volia arribar a l’hospital i que em feren una altra cesària. Així que quan
preparàvem com anava a ser el part pensarem que la millor opció seria estar
acompanyats d’una professional a casa que ens ajudara a decidir el moment
d’anar a l’hospital. La vesprada del dilluns Teresa estigué amb nosaltres, em
feu el “rebozo”, xarrarem, em tranquil·litzà i cap a les 21 h abans d’anar-se’n
em preguntà si volia que es quedara a dormir a casa perquè jo des de la
vesprada tenia contraccions forts cada vegada més sovint. Jo li vaig dir que
preferia estar amb Xesco i Neus en intimitat i que si ella es quedava a casa
seria com estar esperant el part... jo entre contracció i contracció estava bé
així que se n’anà tranquil·la amb la promesa de que la cridaríem si la cosa
canviava.
Posarem a dormir a
Neus i intentarem sopar però jo ho vaig vomitar tot. Intentarem anar a dormir
però jo no podia passar les contraccions gitada així que em vaig alçar i anava
canviant per a veure que era el que millor m’anava. Havíem penjat un mocador del
sostre però no estava còmoda, tampoc em podia seure a la pilota perquè notava
molta pressió cap a baix. Així que com millor estava era passant les
contraccions dreta recolzada a la paret o agenollada en l’estoreta i recolzada
al sofà. Les hores anaven passant i les contraccions anaven sent més seguides. Ho
tenia tot a les fosques, solament il·luminat per una lampareta en forma
d’estrella que ens acompanya durant tot el part.
Després de dues
hores amb contraccions cada tres minuts hem vaig clavar a la dutxa. Tenia
pensat deixar la dutxa com a últim recurs quan ja no puguera més però vaig pensar que com estava a casa podia
fer-me dos dutxes si volia!!! Asseguda en un tamboret baix de l’aigua calenta
era com si no notara les contraccions. Continuaven venint però no se cada quan,
jo notava que la panxa es feia molt dura i tenia molèsties però el dolor era
molt menor. Crec que em vaig passar quasi una hora així. En eixir de la dutxa
el dolor va créixer.
Xesco s’alçà per a
veure com em trobava. Neus havia passat mala nit i ell estigué consolant-la i
calmant-la... jo la sentia ploriquejar mig dormida: “mami, mami”, però en
aquell moment no podia més que concentrar-me en passar una contracció darrere
de l’altra i se’m feia impossible anar amb ella. Quan Xesco eixí de la
habitació em digué que ens estirarem junts al sofà però jo vaig aguantar dos
minuts perquè no podia passar les contraccions així.
Cap a les tres de
la matinada em vaig asustar una mica, les contraccions havien canviat, tonaven
a ser cada 10 minuts i jo no notava que Aniol es moguera. Li vaig dir a Xesco
que cridara a Teresa i ella em digué que havia deixar a la taula l’aparell per
a escoltar el coret així que Xesco me’l posà i Aniol estava bé, molt bé. Teresa
em digue que si les contraccions havien disminuït aprofités per a descansar i
que en una hora li cridara per a veure com anava. Al cap d’una hora continuàvem
igual pero havia sangrat una miqueta. Teresa en va dir que era normal però que
tot i això ella es preparava i venia cap a casa.
Jo em vaig intentar
estirar amb Xesco que m’abraçava al sofà però les contraccions se’m feien
difícils de passar així. A més, quan estava estirada notava com si vulgues
espentar però sabia que si no estava prou dilatada espentaria a Aniol cap a un
forat pel que no podria passar. Així que em vaig alçar i vaig continuar passant
contraccions com ho havia fet tota la nit, dreta. Estava amb el front recolzat
a la paret sobre una tovalloleta que agafava amb les dos mans. Quan la
contracció venia jo flexionava les cames i pujava amunt i a baix, quan el dolor
començava a disminuir feia cercles amb les caderes. Estava molt concentrada en
cada contracció. Feia una i em concentrava en ella sense pensar en les que
vindrien després. En cap moment vaig pensar pensar que no podria o que volia
que s’acabara ja. Sabia que el dolor obria el meu cos per a deixar passar a
l’Aniol i m’havia fet a la idea de què el part seria llarg. El que si que
necessitava era que arribara Teresa i que em diguera que tot anava bé i que
estava dilatada de 4 o 6 cm... necessitava sentir que tot eixe dolor estava
sent efectiu i que estàvem en el procés.
Sergi i Cris ens
havien demanat que els enviarem un missatge quan ens posarem de part, també
m’ho havia demanat Noelia. Però jo encara no havia enviat el missatge perquè
volia estar segura d’estar de part i no de prepart.... Amb Neus havia tingut 12
hores de contraccions fluixes i solament havia dilatat 4 cm així que pensava
que encara era una mica prompte. A més, encara estava prou bé quan passava la
contracció podia parlar i estava tranquil·la.
Teresa arribà a
casa cap a les 5 del matí i jo continuava passant les contraccions dreta i
movent les caderes. Quan entrà li preguntà a Xesco si portava molt de temps
així i jo li vaig dir: “Teresa, si esto és el preparto yo no podré con el parto”. Ella em va dir que
pensava ja era el part i que necessitava fer-me un tacte per a comprovar-ho.
“De pie Teresa no quiero acostarme” li vaig dir però ella em va dir que no
podia i que esperava a que passara la contracció i el temps que jo vulguera
però que tenia que fer-me el tacte gitada. Així que Xesco i ella
m’acompanyaren al sofà i em va fer el
tacte: “Uno, dos tres. Espe estas toda dilatada. Nos tenemos que ir al hospital
ya”.
Tota dilatada!!! I
feia temps que tenia ganes d’espentar!!!! Ara podia espentar perquè ja sabia
que estava dilatada!!!!! Tot anava bé. La dilatació s’havia acabat i començava
l’expulsiu. I jo que creia que encara estava en el prepart!!!!
Xesco li va dir que
no podíem anar-nos en encara perquè havíem d’esperar a que els meus pares
arribaren des d’Alberic (uns 40 minuts) per a que es quedaren amb Neus, que
continuava dormint a l’habitació. Teresa va dir que era massa temps venint
ràpid i despertant-los 40 minuts més anar a Manises. Vaig dir a Xesco que
cridara al meu germà però providencialment
tenia el mòbil en silenci. Xesco proposà que ens enduguerem a Neus a l’hospital
i que els meus pares anaren allí directament amb la qual cosa guanyavem una
mica de temps, però a mi se’m feia costa a munt despertar-la i quan arribarem
allí què? Els meus pares encara no haurien arribar i Xesco o Teresa s’haurien
de quedar amb ella.... A més, no podia imaginar-me entrar en un cotxe en la
situació que estava i arribar a l’hospital tot ple de llums i tot blanc...
Teresa em mirà als
ulls i preguntà: ¿quieres tenerlo aquí? Jo amb veu molt baixeta com si
estiguera confessant el major dels secret vaig dir que sí. Xesco em mira i
digué: aquí. Serien sobre les 5 30 del matí i Teresa hagué de cridar al seu
home per a que li duguera les coses per a assistir a parts en casa (com que
nosaltres solament voliem dilatació no les havia dut) i després cridà a Núria,
l’altra comare amb la que assisteix a part en casa. Li digué que estava a casa
meua i que anavem a parir. Era la primera vegada que Teresa assistia un part
sola i crec que també ella necessitava una mica de recolzament. Núria li digué
que recordara que jo tenia una cesària anterior i que si volia podia vindre
però Teresa li digué que pensava que no arribaria a temps.
Mentre tant jo
anava espentant quan em venia la contracció. Xesco estava assentat al sofà i
m’agafava pels braços. Jo estava en cuclilles sobre una estoreta amb moltes
tovalloles i quan la contracció parava jo em posava agenollada per a no cansar
tant les cames i li deia a Aniol que l’estàvem esperant. El poder espentar va
ser un goig, em trobava molt millor. Durant la dilatació quan venia la
contracció no podia fer res més que passar-la però en l’expulsiu podia
espentar, em sentia activa i això va ser un gran descans. Notava com Aniol
baixava a poc a poc pel meu cos. Teresa ens demana una llum però, com que jo no
volia més que l’estrella que m’havia guiat durant tota la nit, es va conformar
amb la llum de la bici (molt de Xesco i meu veritat?). Ella estava sentada
davant meu, esperant, sense dir-me que havia de fer perquè jo ja ho sabia. Teresa
li escoltava el cor després de cada contracció i ell no va patir en cap moment,
ni es va posar nerviós. Vaig notar com Aniol movia el seu cabet dins de mi
preparant-se per al tram final i Teresa em digué: “Ya le veo el pelo. Tócalo,
tócale la cabecita”. La vaig tocar i estava molt blaneta i una mica humida, era
una textura extranya que no comprenia molt bé....
Els tres últims
pujos foren dolorosíssims. Notava que em cremava i li vaig dir a Teresa que
necessitava que eixira ja. Ella em digué: “Ya queda muy poquito. No te
preocupes que ya queda poco para que salga” i pom, va eixir de colp. Xesco que
mirava per damunt del meu muscle el va vore eixir disparat cap a les mans de
Teresa que ràpidament me’l posà damunt. Ajudaren a gitar-me al sofà i me’l vaig
posar al pit. Als 20 minuts es despertà Neus i Xesco la dugué al menjador per a
que coneguera a l’Aniol. Ella estava tan contenta, tan feliç, per ella va ser
millor que el dia de reis, tenia la mirada il·luminada i somreia. Li va ajudar
a Xesco a tallar el cordó umbilical.
Jo no m’ho podia creure. Allà en cuclilles al
menjador i agafada de les mans de Xesco havia nascut el nostre segon fillet,
l’Aniol. Estava contenta però sobre tot estava sorpresa!!! Sorpresa de què
estaguera amb nosaltres, de què ya s’haguera acabat, de què haguera sigut
d’aquella forma tan natural. Encara que no s’ho cregueu no vaig plorar.... no
em va eixir ni una llàgrima perquè encara que estava emocionada la sorpresa era
major.
Ara el que estic és
agraïda. Agraïda a l’Aniol per haver fet que visquera aquesta experiència tan
brutal i tan preciosa. Agraïda al meu cos per haver resistit naturalment.
Agraïda a Xesco per ser el meu suport constant i permanent. Agraïda a Teresa
per haver sabut que necessitava en eixe moment i pel seu acompanyament
silenciós i respectuós. Però sobre tot agraïda a Neus perquè ella em va
ensenyar a ser mamà i el calvari que passarem amb ella ens va fer créixer i açò
va permetre que el seu germà tinguera una rebuda al món respectuosa, íntima,
familiar i càlida.